La vida mágica de las criaturas

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Fotografías de José Antonio Rodríguez.

¿Qué representa un títere en Durango?

Era otoño, por la tarde, o un día de verano. Era febrero, agosto o diciembre. Era 1945. 1959. Ó 1962. En la calle, en un teatro, en una escuela.
¿Cómo era el día que “Patolito” decidió ser titiritero?
Esto se sabe: “Patolito” era payaso. Vivía en Santiago Papasquiaro. Trabajaba en el circo “Cosmopolita”. Un día, en Guillermo Prieto, conoció a un titiritero. ¿Quién? Nadie se acuerda, pero ese encuentro lo decidió todo. El Teatro Ambulante de Marionetas de “Patolito” fue el primero del que se tiene registro en todo Durango.
Ariel Bufano, artista argentino, define al títere como “cualquier objeto movido en función dramática”. Sin embargo, para muchos una función de títeres difícilmente se considera teatro, por lo que a ellos tampoco se les considera actores. ¿Cómo ha cambiado esa mirada desde el día que “Patolito” decidió ser titiritero?

Los pioneros
Para hablar de títeres en Durango, es necesario mencionar a tres pilares importantes: Teodoro García Rodríguez, conocido como “Patolito”, es el primero. Rodrigo Brambila Mandujano, cronista duranguense, menciona en el único documento que existe sobre él, que nació en 1939, murió en 2001 y su teatro ambulante se presentó aproximadamente en los años 60’s o 70’s. Así, la historia de los títeres en el estado comienza no en la capital, sino en distintos municipios.
Gracias a una investigación de Ana Laura Herrera Ortega y José Ángel Soto Favela, conocieron a Carmelita de los Santos, una de las primeras titiriteras de la capital, quien empezó a trabajar con un titiritero a quien llamaban “Don Lolo”, durante la década de 1950. Al fallecer, Carmelita de los Santos continuó con sus propias funciones durante aproximadamente 15 años.
El profesor Santos Vega es el tercero. Con una trayectoria que inició en la década de 1970, él, al igual que Carmelita de los Santos, asistió a diversos talleres que impartía la Secretaría de Educación Pública (SEP) para llevar presentaciones a alumnos y maestros.

Trabajo actual
Cuerda Floja es el grupo teatral que en la actualidad, le ha dado un nuevo sentido a títeres y marionetas, al volverlos protagonistas constantes de sus espectáculos. “Martina y los hombres pájaro”, “Post Mortem”, “Peep Show”, “Pasajes de la Mancha”, “Ella actor” y “Alicia en el País de las Maravillas” son sólo algunas de las obras en donde los actores principales están hechos de madera o hule espuma, entre otros materiales, y miden unos cuantos centímetros. La conexión especial, el lenguaje que es posible usar, la capacidad de ilusión y la generosidad del titiritero fueron los elementos que terminaron por convencerlos de incluirlos en sus trabajos teatrales, desde 2005.
Ellos construyen sus propias “criaturas”, tal y como le llaman al títere en Europa. Lo imaginan, le otorgan la identidad, seleccionan el material, lo construyen. ¿Qué es lo más importante en ese proceso? Responder a la pregunta: “¿qué va a hacer?”. Sí sólo moverá la cabeza, si bailará, si hablará, si será un pianista… Sus acciones determinan la construcción, “el títere es un ejercicio de síntesis total”, explica José Ángel, “lo más importante no es que hable, sino lo que va a hacer. Que viva”.

La mística de la sombra
Con todo y la magia que poseen, un títere necesita a alguien que le ayude a moverse, a hablar. El trabajo del titiritero no es solamente una actuación, va mucho más allá. “La mística del titiritero es una transfusión sanguínea, es cuando empiezas a darles vida”.
Al titiritero, se le llama “sombra”. O “ángel”. En esas palabras se resume su papel: “la sombra sigue tus pasos, nunca protagoniza. El ángel es el que está al pendiente de que estés bien, que las cosas funcionen. Es una metáfora que sirve de mucho, técnicamente”, menciona José Ángel. Ana Laura agrega: “cuando están animando los titiriteros, cuando son actores, hay una gran sensación de cederle todo al títere”. Dejar la vanidad de lado, dejar de existir por los minutos que el títere esté en el escenario, para que “la criatura” se lleve los aplausos y la admiración del público. Si además, el titiritero construyó su propio títere, el vínculo es mayor, y se define como una “sensación de dar a luz. Es una relación de ese contacto directo que es parte de ti, porque también te hace a ti como tiritiero”, explica Ana Laura. “La relación entre un titiritero y sus títeres es exactamente igual a la relación de un violinista y un violín”, asegura Soto Favela.

Esto se sabe: “Patolito” era payaso. “Don Lolo”, Carmelita de los Santos y Santos Vega daban funciones principalmente en las escuelas. Cuerda Floja permite que sus títeres protagonicen sus obras. ¿Qué los une con el tiempo como barrera? La certeza de dar vida función tras función, la magia que usa a las manos como herramienta. La “mística del titiritero”. Esto se sabe.

Publicado en El Siglo de Durango.

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Acerca de sncalderon

Érase una vez una princesa que quería ser escritora.
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