Acerca de los hogares que nunca fueron

hiraeth-welsh-homesick-nostalgia-wordTengo una lista de reproducción que se llama “Madrid”. Son sólo cinco canciones que solía escuchar para dormir los primeros meses que pasé en mi habitación de la residencia. No fueron elegidas al azar, eran canciones que me hacían pensar en mí entonces novio-ahora motivo de este post. Canciones que de alguna manera, a la distancia, me transmitían la misma paz que él, me recordaban que todo estaría bien porque él creía en mí. Sé que al leer esto puede sonar como si fuera una adolescente enamorada por primera vez, pero no era así, no era un amor idealizado, todo lo contrario: era un amor que con todos sus defectos me daba una tranquilidad que yo no conocía.

You put your arms around me

and I believe that it’s easier for you to let me go.

Una de esas canciones es “Arms”, de Christina Perri. Recuerdo la noche que le pedí que la escuchara: estábamos en su automóvil, afuera de mi casa. La música surgía de un video de YouTube proyectado en mi celular. Meses después, en Madrid, en el metro, en mis visitas nocturnas al palacio, en Callao, en un columpio de la Plaza de Santo Domingo, me bastaba escuchar “Arms” para saber que todo estaría bien, yo regresaría y estaríamos juntos como antes.

Siempre he sido una niña solitaria. Tal vez por eso también soy terriblemente soñadora. Crecí convencida de que podía conseguir todo lo que quisiera si trabajaba duro para mudarme de país. Primero me imaginaba en Inglaterra. Después en España. No porque no me guste ser mexicana, sino porque nunca sentí que éste fuera mi lugar. Me sentía distinta y eso acarrea inevitablemente un poco de dolor. Pero todo estaría bien cuando pudiera irme lejos. Estaba segura.

Sobre cómo me sentía cuando finalmente me fui ya escribí aquí. Y no sé si fue por estar de nuevo sola o porque me fui sin estar convencida, pero al poco tiempo de estar ahí, estudiando lo que toda mi vida había querido, entendí porque tantas personas hacen del amor su prioridad. Nunca le dije que él era mi hogar porque cometí el error de asumir que tendría todo el tiempo del mundo para hacerlo.

Y luego todo explotó y pasé demasiados días encerrada lamentándome de todo, sin poder leer o escribir, perdiéndome de noches mágicas en la Plaza Mayor. Sé muy bien por qué comencé a pensar que ir a Madrid fue un error, sé que es el tipo de ideas que no se van fácil de mi cabeza, y sé también que Madrid es lo mejor que pudo pasarme, pero aún así desearía que todo siguiera como antes. De paso desearía ser distinta: no querer tantas cosas, no enamorarme tanto de todo, no sentir que el mundo tambalea sólo porque me quedo sin planes. Sé que no puede ser así. Que hay cosas que se rompen y no se pueden remendar (yo incluida). Que si no sintiera tanto ni siquiera hubiera deseado ser escritora y mi área de trabajo sería una muy distinta al periodismo cultural.

Sé que seré esta niña insegura y dramática, con la cabeza en la luna, que se entrega como si de eso dependiera su vida hasta que aprenda a equilibrarme. Sé que voy a seguir tomando decisiones equivocadas mientras siga reaccionando con el corazón y no con la cabeza.
Sé que crecer seguirá doliendo pero de alguna manera hoy todo está bien. No sé cómo, ni siquiera quiero cuestionarlo por miedo a que la paz ficticia se desvanezca antes de tiempo. Sentí que pertenecía al lugar del mundo que era habitado por otra persona, me equivoqué y ahora estoy de nuevo en la búsqueda. “Estamos creciendo y está bien”, le dije hace unos días a una amiga. Creo que por primera vez debería utilizar mis consejos en mi propia vida.

I hope that you see right through my walls.

I hope that you catch me cause I’m already falling.

No sé sanar si no lo escribo.

You put your arms around me and I’m home.

De nuevo no puedo esperar para irme, ni siquiera sé a dónde. Pero ahora ya no voy a tener miedo.

Anuncios

Acerca de sncalderon

Érase una vez una princesa que quería ser escritora.
Esta entrada fue publicada en Afantasmada, Delirios (desde el azar) y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Acerca de los hogares que nunca fueron

  1. Diego dijo:

    Ni tú tienes idea de lo valiente que eres. Un día llegará alguien que ame como tú y que sea tan valiente como tú. Hasta entonces ya no pierdas el tiempo sintiéndote mal por quien no supo estar. Eres mágica. No dejes que te hagan sentir poca cosa.
    Eres mágica.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s