María también tiene 22 años

1379717_455018837941344_1792042535_n

 

 

“Me detengo al pie del taller de jaranas de Ramón. Siento un pellizco en la boca del estómago. Mis piernas vacilan. Mi respiración se agita. No tengo miedo. En medio de ese pueblo derrumbado, Ramón Cano interrumpe su trabajo, Ramón Cano voltea, Ramón Cano, al encontrar mi mirada, sonríe con sus dientes medio chuecos. No espero nada. Probablemente tampoco sea él. Probablemente en un punto habrá que soltar. Sé que todo esto dolerá. Sé que quizá todo vuelva a estar jodido. Y qué más da. Vendrán los días buenos como las luciérnagas, intermitentemente. Y eso bastará. Eso bastará” 
“El amor de las luciérnagas”, de Alejandro Ricaño.

 

 

 

Anuncios

Acerca de sncalderon

Érase una vez una princesa que quería ser escritora.
Esta entrada fue publicada en "Lo que no me obsesiona no me interesa", De casualidad a instante a obsesión. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s