La construcción social de la identidad a través del Facebook. El hombre 2.0

Debemos entender el concepto de identidad, como la “conciencia que tenemos de nosotros mismos y distintos a los demás. Como identidad social a través de facebook, la cual habremos de construir, podemos entender como: la identidad que tenemos o tiene de nosotros el resto de la sociedad que participa en el ámbito digital, dentro de esa red social, y que habrá de ser como nuestra huella dactilar electrónica.

Internet ha generado nuevas formas de sociabilidad en ellas, la identidad implica “nosotros” y “los otros” de donde surge la necesidad de  conformar la identidad cultural, agregando la capacidad de ser otros, a esto se refiere el concepto “alteridad”.

Las condiciones de identidad y alteridad se combinan y se entrecruzan de distintas maneras, dependiendo de diversas circunstancias. “La condición de identidad y alteridad es multidimensional”. (UUC-KIB ESPADAS ANCONA E IVAN VALLADO FAJARDO)

Si todos podemos potencialmente ser “otro”, esto tiene consecuencias evidentes sobre la identidad y sobre el sentido de la alteridad. El otro deja de ser alguien en particular para convertirse imaginariamente en muchos otros. Dentro de las redes sociales que son producto de la tecnología, la identidad deja de ser inmutable y se manifiesta en un conjunto de redefiniciones de diversos usuarios o personas, que se desplazan en ámbitos heterogéneos. “Lo que se ha modificado no es el deseo de pertenecer, sino el sentido y las formas de pertenencia” (Winocur, 2006).

Sin lugar a dudas, para la mayor parte de los usuarios, en especial los jóvenes, la principal función de la web es la de comunicarse,  chatear, mandar mails o visitar alguna red social, en este trabajo, nos referimos al Facebook.

Si nos referimos especialmente a los jóvenes, podremos afirmar que, su vida se mueve entre dos esferas: la virtual (on line), y la real (off line), en el mundo de sus relaciones cara a cara. Los adolescentes entran y salen de ambos universos permanentemente, sin necesidad de distinguir sus fronteras de manera explícita.

En los años noventa, con la expansión de internet, no sólo los temas de conversación se ampliaron, sino que cambió sustancialmente la naturaleza del diálogo: la interacción es simultánea, a través de múltiples pantallas, en tiempo real y sin necesidad de presencia física. Hoy todos disponemos no sólo del teléfono de línea, casi en desuso, para comunicarnos, sino, además, del celular para mandar mensajes y de internet para enviar mails, chatear, tener un blog o estar en una red social.

Internet nos ha dado la oportunidad de convertirnos en productores de contenidos. Nos permite expresarnos con nuestra propia voz y representar nuestras experiencias con nuestras propias palabras. Ser autor de un blog o de un perfil en una red social nos da la posibilidad de ejercer el derecho a participar y a hacernos oír. Podemos mostrarnos, hacernos visibles y ser actores sociales.

Esta posibilidad nos da nuevos espacios y oportunidades para hablar de nosotros mismos y compartir esto con nuestras audiencias.  Podemos hablar de nuestras vidas, de lo que pensamos y sentimos sobre los temas que nos preocupan o que son de nuestro agrado. Podemos diseñar lo que queremos que otros sepan de nosotros y valorar los comentarios que recibimos. Todo a través de una pantalla.

Estas transformaciones tecnológicas junto a los cambios sociales y culturales han afectado directamente la manera en que construimos nuestra identidad. Porque en cada texto, imagen o video que subamos a nuestro blog o  página web en la red social, nos estamos preguntando quiénes somos y ensayando perfiles diferentes a los que asumimos en la vida real. De paso habremos de observar que, subir más información de la necesaria puede traernos consecuencias funestas, no en el diseño de nuestra identidad, sino en la posibilidad de ser víctimas de los cibercriminales.

De hecho, todo lo que se obtiene de internet se termina de validar en el mundo de las relaciones persona a persona. La web sirve fundamentalmente para estar en contacto con los conocidos con los cuales se construyó un vínculo en el mundo real. “Los intercambios virtuales no debilitan ni reemplazan las formas de encuentro y de sociabilidad tradicionales. Más bien pueden ubicarse como estrategias de reforzamiento y recreación de estos vínculos en el espacio virtual” (Winocur, 2006). Internet no sustituye las relaciones familiares ni las historias de amor, ni ninguna otra forma de sociabilidad tradicional.

EL HOMBRE 2.0

“El progreso de la ciencia es tal que las fantasías más extravagantes, que hasta hace poco permanecían en el campo de la ciencia ficción, parecen estar a un tubo de ensayo de distancia. En laboratorios de todo el mundo, un nuevo tipo de individuo, alterado genéticamente en parte, no está sólo en proceso de ideación y prueba, sino de fabricación. Algunos científicos dicen que el Homo sapiens pronto será considerado una versión encantadora pero obsoleta de la humanidad. Es hora, dicen, de actualizarlo a Homo tecnologicus, con una mejor mente, reproducción controlada, un cuerpo perfecto siempre joven, un cerebro infalible y, a la larga, inmortalidad. “El Hombre 2.0” explora las fronteras de la naturaleza humana en una investigación profunda pero accesible en donde colisionan la ciencia, la filosofía y la sociología.”

Este proyecto trata de unir en una misma tarea, los resultados de la neurociencia, la biotecnología, la genética y la tecnociencia, para descifrar la forma en que trabaja el cerebro humano, mediante experimentos con ratones y monos, además de algunos animales grandes como los toros de lidia, se ha logrado implantar chips y controlar el carácter natural de su actuar.

Se espera que, con ordenadores miles o millones de veces más potentes que los actuales, podrán llegar a entender en forma perfecta el cerebro humano y, con un cuerpo mejorado genéticamente poder trasladarle las potencialidades de tales computadoras, que para antes del 2026, se habrán construido con mayor capacidad que la propia  inteligencia humana.

Esto ha generado algunos miedos dentro de los mismos creadores, por lo que pudiera ser que se considere como “creando dioses”. En otros, porque el manejo del cerebro humano también puede llevarlo a consecuencias funestas. Entonces, “el presente determina el futuro”. Expresión del determinismo tecnológico criticado cuando lo aplica McLuhan.

 

 

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Acerca de sncalderon

Érase una vez una princesa que quería ser escritora.
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